Muchas veces escuchamos a personas que nos dicen cosas como “para qué ir al psicólogo, yo soy así y no puedo cambiar”. Pero ¿qué hace que una persona “sea así”, inamovible, no sujeta al cambio? Si nos detenemos a pensar sobre esta frase, nos daremos rápidamente cuenta de que no tiene ningún sentido. Creo que todos somos conscientes de cuánto cambiamos conforme van pasando los años. Las cosas que nos preocupaban hace 5 años, probablemente ya no lo hagan ahora. Si cuando eras adolescente, te preocupaba que tus amigos se rieran de ti, es posible que ahora te rías con ellos. O si te daba vergüenza hablar en público, y tu trabajo ha hecho que ahora tengas que dar charlas, ya no sentirás esa vergüenza.

Todos estamos sujetos al cambio, unos porque hemos decidido cambiar, otros porque el tiempo y la experiencia han hecho que se cambie. Pero tenemos que ser conscientes de que el cambio está y se produce, incluso en lo que consideramos que forma parte de nuestra personalidad. Así que, en vez de decir que no se puede cambiar, sería mejor decir que no se quiere o no se sabe cómo hacerlo. Y si, algunos aspectos de tu personalidad no los quieres cambiar, no tienes por qué hacerlo, pero siempre teniendo claro que es porque no quieres, no porque no puedas.

Si es tu caso, si no sabes cómo cambiar, un terapeuta cognitivo conductual te puede ayudar en este proceso.