Siempre digo que todos somos un poco dependientes emocionalmente, de nuestros hijos, de nuestras parejas, de nuestros padres… Y no hay ningún problema. Como pasaría al tomar una copa de vino o una onza de chocolate. Pero si te tomas toda la botella de vino o te comes la tableta entera de chocolate puedes empezar a tener problemas, lo mismo que pasa con la depdescarga (1)endencia emocional.

Ser “un poco” dependientes es normal. Somos seres sociales, a todos nos gusta agradar, estar con gente, saber que tienes a alguien a tu lado que te apoya incondicionalmente… Pero si sientes una necesidad extrema de afecto y de ser querido, puede que hayas caído en la dependencia emocional.

Las personas con dependencia emocional temen las rupturas, si piensan que su pareja les va a dejar (aunque no sea cierto) harán cualquier cosa para tratar de que no sea así, incluso someterse a la voluntad del otro y realizar cosas que en realidad no quieren. Temen acabar encontrándose solos, por lo que, en algunos casos, si ven que la relación que mantienen en esos momentos puede llegar a finalizar, pueden buscar a otra persona antes de que su actual pareja les deje y tengan que estar un tiempo solos. Generalmente, estas personas suelen tener una autoestima baja, por lo que sienten esta necesidad de que alguien los quiera. Y, probablemente, ésta sea una de las causas más importantes, por lo que es fundamental que mejoren su autoestima.

La persona dependiente prioriza cualquier cosa por estar con su pareja, es capaz de dejarlo todo, incluso otras relaciones de amistad, con tal de estar con esa persona. Cree que no sabe vivir sin ella.
Como hemos comentado, todo esto puede ser fruto de una  baja autoestima. Una característica de las personas con dependencia emocional donde se aprecia esta baja autoestima es en la autoanulación. Y es que pueden llegar a renunciar a ser ellos mismos, a hacer las cosas que les gusta hacer, con tal de agradar a su pareja, principalmente, pero también con el objetivo de agradar al “resto del mundo”. Son personas que tienden a llevar al extremo el pensamiento “debo de gustar a todo el mundo, todo el mundo me tiene que querer, y si esto no es así, seré muy desgraciado/a”.

Si crees que tu dependencia llega a  este extremo, quizá sea hora de tomar cartas en el asunto. Se puede ser feliz sin depender emocionalmente de alguien.