Sin duda, vivir en pareja es el objetivo de la mayoría de personas que pasan por un noviazgo. Generalmente, cuando uno da el paso de compartir su vida con otra pimageersona, lo hace pensando en lo maravilloso que será y en intentar estar juntos la mayor cantidad de años posible. Pero el día a día, la rutina, la monotonía, los hijos, las familias de cada uno, la falta de tiempo… pueden ir mermando los sentimientos dando paso al hastío y el desencanto. Vamos a analizar algunos factores que pueden influir en la vida de pareja:

Las discusiones: sin duda es una de las grandes quejas, y que además acaba generando una sensación de quemazón pudiendo incluso ser la causa de separación. Las expectativas que tenemos sobre lo que el otro hace o dice, pueden entrar en disonancia con lo que realmente sucede. Imaginemos que es nuestro aniversario y yo espero que mi pareja me sorprenda con algo especial. Si lo que espero no sucede, sin duda me decepcionaré y probablemente hasta me enfade. Pero todo es fruto de nuestra expectativa, por lo que debemos ser conscientes de ello y no esperar nada, simplemente dejar que suceda lo que tenga que suceder. También nuestros propios pensamientos pueden ser fruto de estas discusiones, ya que pueden no coincidir con los del otro, y, en ocasiones, queremos imponerlos, que el otro piense igual a como yo lo hago. Por ejemplo, si yo creo que es mejor que nuestros hijos vayan a actividades escolares y creo que mi pareja debe pensar como yo (¿acaso no está claro que deben ir?), y como no piensa igual que yo, me enfado y discutimos.

La familia extensa: qué decir que no sepamos ya. Como se dice popularmente, “cuando te casas con una persona, te casas también con su familia”. Cada caso es un mundo, pero en líneas generales podemos decir que si nos llevamos bien con la familia de nuestra pareja todo será mucho más fácil, a veces puede ser y a veces no. Existen personas que ponen las cosas realmente difíciles, por muy buena voluntad que haya en la pareja. En estos casos, paciencia. Será de vital interés restar importancia a las cosas que nos digan o hagan, es difícil, pero debemos hacerlo por nuestra pareja. El objetivo en pareja es ser feliz, si tu pareja es feliz, tú también, y no creo que lo sea si nos dedicamos a criticar a su familia.

Los niños: de todos es sabido que los niños son la mayor fuente de alegría en una pareja, pero también pueden  serlo de conflictos. La desobediencia, las rabietas, las decisiones a tomar, la falta de sueño que conlleva criar a un niño pequeño y el estrés que todo esto conlleva, sin duda van a hacer mella en nuestro estado de ánimo. Así, es fácil que en ocasiones acabemos discutiendo más de lo habitual con nuestra pareja. Será importante darse cuenta de que es una etapa por la que hay que pasar, que es algo normal y habitual, y tratar de llegar a negociaciones que sean beneficiosas tanto para la pareja como para los propios hijos. Y si el estrés es demasiado elevado, habrá que establecer un plan para sobrellevarlo (aumentar los momentos solos, hablar sobre cómo nos sentimos, hacer actividades placenteras de forma individual…).

La rutina: las obligaciones, los horarios, el estrés, pueden instalar a la pareja en una rutina de la que es difícil escapar. Y lo peor, es que a veces podemos darnos cuenta cuando ya sea demasiado tarde. “Ya no me dice que me quiere”, “no me da un beso cuando vuelve del trabajo”, “no pasamos tiempo juntos”, son quejas que pueden aparecer si ha aparecido la rutina. A los primeros síntomas de alejamiento en la pareja, será importante tomar conciencia de lo que está pasando y tomar medidas que puedan paliarlos. Y el siguiente punto, puede ser una medida muy efectiva.

La falta de amor romántico y de refuerzo: ¿a quién no le gusta que le digan cosas bonitas? ¿o que su pareja le sorprenda con una cena especial? ¿o simplemente, salir a cenar a ese lugar que tanto te gusta? Como decíamos en el punto anterior, es fácil caer en la rutina y dejar de hacer cosas juntos, de reforzar a nuestra pareja. El refuerzo es hacer o decir esas cosas que sabemos que a nuestra pareja le gustan. Este punto es fundamental y es algo que muchas veces se pierde con el tiempo y la convivencia. Y en ocasiones, se piensa que no hace falta decir las cosas porque el otro ya lo sabe (no le digo que le quiero porque ya lo sabe, o que le necesito porque lo “debería de saber”). Hay que conseguir seguir sorprendiendo al otro, ser su apoyo, decirle que puede contar con nosotros y demostrárselo, hacer cosas con las que disfrutemos, vivir intensamente… Y por supuesto, la pareja deberá responder diciéndole cuánto le gusta lo que el otro ha hecho por él.

¿Qué os parece? ¿os resulta fácil la convivencia? ¿habéis tenido problemas que habéis resuelto con eficacia o se han quedado sin resolver?