Cada vez es más habitual que lleguen casos a consulta de lo que se conoce como “enfado patológico”.

¿QUÉ ES EL ENFADO?enfado

El enfado es una emoción, y, como hemos comentado en muchas ocasiones, las emociones son adaptativas, están ahí para ayudarnos. En este caso, un enfado me sirve para defender lo que es mio, insistir en una opinión o definir mis límites ante los demás.

Este mecanismo nos sirvió en el pasado para defendernos de una agresión y gracias a él estamos vivos.

¿CUÁNDO SE CONVIERTE EN PROBLEMÁTICO?

Pero entonces, ¿cuándo decímos que el enfado empieza a ser perjudicial?. Sabemos que las emociones vienen precedidas de pensamientos, es decir, dependiendo de como interprete una situación tendré una emoción u otra.

Por ejemplo, María ha quedado con una amiga para tomar algo, pero ésta cambia de planes y decide ir a la playa. Si María piensa “siempre está igual”, “hacemos lo que ella quiere”, “no respeta mis opiniones”, la emoción será de enfado. Si piensa “no pasa nada”, “tomamos algo después”, “otro día elijo yo el plan”, en este caso, la emoción será menos intensa.

Por tanto, si los pensamientos son muy intensos, la emoción también lo será, dificultando su expresión y control.

De este modo, es fácil que en el primer caso del ejemplo anterior, María sienta taquicardia y sudores y su conducta sea enfadarse, hablarle mal a su amiga, reprocharle cosas del pasado, etc.

Los pensamientos de María son tan fuertes que llega un momento en el que el enfado se apodera de ella y no puede ejercer control. Además, cuándo logre ver las cosas con más calma, vendrá la culpa y el arrepentimiento.

En resumen, el enfado deja de ser adaptativo cuándo se presenta en situaciones en las que no es necesario, ya que no existe un peligro del cual defenderme.

¿CÓMO PUEDO SABER SI MI ENFADO ES PATOLÓGICO?

Como hemos comentado, un enfado deja de beneficiarnos cuándo es demasiado intenso, frecuente o duradero. Siempre hablaremos de estos tres términos, es decir, si yo me enfado muchas veces, si cuando me enfado lo hago durante días, o si mis enfados son tan intensos que en ocasiones no los puedo controlar.

Además de estos indicadores, el más importante es que a ti te haga daño, no te gusten sus consecuencias o afecten demasiado a tu relación con los demás.

¿CÓMO PUEDO CONTROLAR UN ENFADO?

Durante las sesiones de terapia aprenderás a identificar las situaciones de enfado y ver que, efectivamente, los pensamientos juegan un gran papel y modulan tu emoción y conducta. Una vez identificados estos pensamientos, los trabajaremos de forma sistemática mediante la terapia cognitiva.reconciliacion

Gracias a ella, bajaremos la intensidad y frecuencia de los pensamientos y, así, ejerceremos mucho más control sobre la manera que reaccionamos ante ciertas situaciones.

Espero haberte ayudado a identificar este problema y, de ese modo, poder ponerle remedio.