Nuestro estado de ánimo se ve afectado por las diferentes situaciones que vivimos. La muerte de un familiar, una ruptura sentimental, la pérdida de trabajo… todo esto puede hacer que nos baje el estado de ánimo. Por supuesto, existen otras circunstancias que pueden provocar esta alteración, como un cambio de residencia o dejar de hacer cosas que antes hacíamos y ahora no podemos, por ejemplo, por no tener suficiente dinero. Para esta última situación está pensado este post.

El estado de ánimo se podría definir como un sentimiento que permanece a lo largo del tiempo y que es fluctuante, va cambiando a lo largo de nuestra vida. Cuando éste es anormalmente bajo, hablaríamos de depresión. Está demostrado que es fundamental realizar actividades placenteras para conseguir mantener un buen estado de ánimo. Es decir, tenemos que hacer cdia-internacional-felicidad-2013-20-marzo-onu-trending-topic-twitter-defaultosas que nos gusten diariamente para mantener un buen ánimo. Buen ejemplo de ello lo vivimos cuando estamos de vacaciones, o incluso, el fin de semana. Es en estos momentos cuando estamos de mejor humor, nos apetece hacer más cosas, y parece que disfrutamos más de nuestro tiempo. En realidad, lo que sucede es que hacemos lo que queremos, lo que realmente nos gusta, y compartimos el tiempo con quien nos sentimos más a gusto.

Llevamos demasiado tiempo sufriendo esta crisis y son pocas las personas a las que no les ha afectado de una manera u otra. En muchos casos,  se ha tenido que disminuir la cantidad o variedad de actividades placenteras por la economía. Propongo algunas ideas para ahorrar, o no gastar tanto, pero manteniendo las actividades placenteras para evitar las posibles consecuencias:

“Antes salíamos a cenar pero ahora no podemos”: podríamos sustituir estas cenas por cenas en casa “románticas o especiales”, es decir, creando un ambiente agradable, por ejemplo, con velas; haciendo un tipo de comida especial, que nos guste; abrir una botella de vino, cenar en el balcón, si se tiene… Cenar fuera de casa, cerca de la playa o algún parque bonito en plan “picnic”, llevándonos la comida de casa… Nos servirá para salir y fomentar la relación de pareja. Otra buena opción por cambiar la rutina de todos los días es realizar cenas temáticas. Si os gusta la cocina, se puede cocinar cada día platos de un país diferente, cosas sencillas, pero que harán que sintamos que estamos cambiando el día a día (además, hay que pensar posibilidades, comprarlas, hacerlas, todo esto, si nos gusta hacerlo, nos ayudará).

“Ahora ya no podemos viajar tanto como lo hacíamos antes, ahora sólo las vacaciones de verano”: podemos cambiar los viajes por excursiones cortas, visitar algún pueblo, hacer senderismo cerca de nuestra ciudad, visitar museos o parques bonitos… Seguro que descubres aspectos de tu ciudad que desconocías. Podemos hacernos bocadillos o llevar la comida de casa, pero,  si podemos, es muy buena opción comprar la comida en algún horno de la zona si vamos a algún pueblo. Así, degustamos la gastronomía local de una manera económica. Suele salir bastante barato. Si podemos gastarnos más, podemos ir a algún restaurante o bar de la zona.

“Me gusta la idea de hacer excursiones, pero la gasolina sale cara”: el metro y cercanías nos ofrecen una opción barata si no queremos o podemos coger el coche, y podemos ir haciendo rutas visitando diferentes pueblos. Si no dispones de estos medios de transporte, seguro que existe alguna ruta de autobús que te acerque a alguna zona interesante, o intentar disponer de bicicletas par dar un paseo por los alrededores.

“Me encanta el cine, pero se ha puesto muy caro”: están saliendo opciones de alquiler de películas por internet, o siempre tenemos pelis en casa que hace tiempo que no vemos. Bajamos las persianas, hacemos palomitas en el microondas, o incluso caseras (en la sartén, y las podemos también hacer dulces para cambiar un poco, sólo habría que añadirles azúcar en vez de sal), y a disfrutar. Otra opción son cines más pequeños, de pueblos, cines de verano, filmotecas…

“No me puedo permitir un gimnasio”: ir al gimnasio es una actividad genial, no sólo por el deporte, si no por las posibilidades de relación que se pueden plantear. No obstante, si no nos lo podemos permitir podemos hacer deporte saliendo a correr, dando un paseo a buen ritmo, haciendo senderismo, o cogiendo la bici para los desplazamientos. Nos ayudará también a ahorrar en gasolina o transporte. Y si no tienes bici, en muchas ciudades hay servicio de bicis públicas que salen muy económicas.

“Los amigos quedan a cenar y a mi no me viene bien gastarme tanto en una cena”: siempre se puede plantear que vayan a casa, sí, da más faena, pero también es gratificante si se hace bien. Elabora algún plato o postre, haz de anfitrión y observa cómo se sienten a gusto. Para no asumir todo el coste de la cena, se puede decir que cada uno traiga un plato, aunque sean unas pizzas, unas ensaladas, otros las bebidas, el postre… Y después de la cena se puede jugar a algún juego de mesa, las cartas o, simplemente, ver una peli.

“No vamos a centros comerciales porque, total, no queremos comprar nada…”: aprovecha para conocer la ciudad. Todas las ciudades esconden pequeños tesoros que posiblemente no sabes ni que existen, un parque que no conocías, un museo gratuito, una plaza en el centro, fincas antiguas, fuentes, iglesias… Se puede proponer cada día una visita a un lugar distinto, y en muchas ciudades hay un día en el que la visita a los museos es gratuita. Infórmate en las webs o en los tourist info.

Estas son sólo algunas opciones, pero todo es cuestión de dar rienda suelta a la imaginación y ponerse manos a la obra. Si tienes alguna otra idea me encantaría conocerla, por lo que no dudes en escribir un comentario para compartirlo.