La baja autoestima es una lacra que muchas personas tienen debido a las experiencias vitales que han ido pasando y que han ido haciendo mella en la forma de verse a sí mismos.

La autoestima, como su nombre indica, es la manera en la que nos valoramos, vemos a nosotros mismos. La forma en la que pensamos, evaluamos, juzgamos o sentimos sobre las cosas que hacemos, decimos o nuestra forma de ser. Cuando una persona tiende a verse inferior a los demás, a no valorar las cosas que hace o a menospreciar los logros que consigue, decimos que tiene una baja autoestima. Esto le puede llevar a no ser feliz, no utilizar todo su potencial y a sentir como si fuera un mero espectador de la vida. Si partimos de una baja autoestima, estamos abonando el terreno para  desarrollar problemas psicológicos como depresión o ansiedad.

En la adolescencia, comenzamos a dar importancia a lo que los demás opinan sobre nosotros, y es en esta etapa tan difícil donde se va a empezar a formar este concepto. Si las opiniones que hemos recibido y las experiencias que nos han ido pasando, no hemos sido capaces de asumirlas y verlas desde un punto de vista positivo, van a influir en nuestra autoestima. Por otro lado, si nuestro autoconcepto empieza a no ser bueno, y lo que hago es juzgarme negativamente sobre la forma en que he hecho o dicho las cosas, me autocritico, vamos a ir generando una baja autoestima, en forma de creencias negativas hacia nosotros mismos.

Podemos conseguir mejorar la autoestima cambiando los pensamientos destructivos por otros más realistas que nos van a hacer sentir mejor. A esta labor te puede ayudar un psicólogo cognitivo conductual. No dudes en pedir ayuda para conseguirlo, ya que es una labor compleja pero posible, que sin duda te ayudará a sentirte mejor.