Un estudio de 2010 revela resultados importantes para la psicología y, por lo tanto, para todas las personas. La profesora Geneviève Belleville de la Facultad de Psicología de la Universidad de Laval en Québec (Canadá), realizó un estudio longitudinal desde 1994 hasta 2007, con el objetivo de encontrar relación entre el estilo de vida y la salud. El estudio contó con 14.000 participantes de entre 18 y 102 años.

Los resultados de esta muestra sacaron a la luz que las personas que consumen ansiolíticos (para los problemas de ansiedad) o hipnóticos (para los problemas de sueño), tienen un riesgo de mortalidad prematura un 36% superior que las personas que no consumen estos fármacos. Esto puede deberse al efecto que provocan en el sistema nervioso central, aumentando el riesgo de caídas o accidentes, problemas respiratorios o dificultades en la toma de decisiones, pudiendo aumentar el riesgo de suicidio.

Al igual que confirma la profesora en su publicación, creo que los tratamientos de elección para los problemas de ansiedad deberían ser los psicológicos desde la corriente cognitivo conductual, dado que está más que demostrada su eficacia en millones de personas y su falta de efectos secundarios.

En muchos casos, los fármacos actúan como una tirita. Si tapamos una herida con una tirita, pero no la curamos previamente, cuando la quitemos es posible que la herida no sólo no se haya curado, si no que se haya incluso infectado. Lo que conseguimos con el tratamiento psicológico es curar esa herida, de manera que cicatrice y no se infecte ni vaya a peor.

Esta noticia debe ayudar a las personas a decidir qué tipo de tratamiento quieren para sus problemas, demostrando que la farmacología no es la mejor opción en muchos casos.

Os dejo el enlace de la noticia publicada en Infocop:

http://www.infocop.es/view_article.asp?id=3076