Quería dedicar este post a la importancia que tiene para un psicólogo, al menos para mi, la actitud y la motivación con la que acude a consulta una persona que tiene un problema.

En algunas ocasiones me encuentro con personas que acuden a terapia buscando resolver sus problemas en un par de sesiones. Esto es imposible. La terapia psicológica necesita de tiempo para evaluar el problema, diagnosticar y comenzar a aplicar las técnicas y dar las pautas necesarias. Además, la misma persona necesita tiempo para interiorizar estas técnicas y hacerlas suyas, consiguiendo aplicarlas en los momentos en los que lo necesite. Hay que pensar que cuando la persona acude a terapia lleva toda su vida  comportándose de una manera, y, como es lógico, no puede cambiar su conducta de la noche a la mañana.

Pese a todo esto, la terapia cognitivo conductual, que es la que yo aplico en mis terapias, es, además de la más estudiada y científicamente demostrada, la que soluciona los problemas psicológicos en un menor tiempo, aunque siempre hay que tener en cuenta que cada persona es un mundo y es muy difícil saber cuánto tiempo va a necesitar cada uno.

La motivación que tenga la persona es fundamental para que el tiempo sea menor y que la terapia funcione. Si la persona no pone toda “la carne en el asador” por solucionar el problema y aplicar las técnicas que el psicólogo le va diciendo, probablemente no obtendrá los mejores resultados que pudiera obtener.

Por todo esto, pocas veces funciona una terapia si la persona no cree que la necesite y/o viene presionada por familiares o amigos. La conciencia de problema, es decir, que la persona piense que tiene un problema que puede superar, es muy importante.