La depresión es un problema bastante extendido en la actualidad. En nuestro día a día, oímos a personas que nos cuentan que alguien está con depresión, bien porque ha perdido a algún familiar, porque se ha quedado en el paro o que no sabe cuál es la causa. La depresión afecta a un 10% de la población, número muy importante. Probablemente es el problema psicológico que más afectados tiene. Esto quiere decir que si en España somos 46 millones de personas, 4 millones seiscientas mil se encuentran deprimidas.


Alguna vez, alguien me ha preguntado si la depresión era un problema de nuestro tiempo. Probablemente, la depresión ha existido siempre y seguirá existiendo, pero sí que creo que la forma de vivir de nuestros días no favorece demasiado a la erradicación de la depresión.
Demasiadas obligaciones, demasiados problemas, demasiadas demandas sociales, demasiados cambios, ¿demasiado tiempo para pensar?…
La depresión afecta a nuestro estado de ánimo, apareciendo pensamientos desagradables y creíbles para la persona que lo padece. Cuando una persona tiene depresión, tiene una serie de síntomas que afectan a su estado de ánimo, como tristeza, llanto, desgana, sentimiento de que todo le da igual, ganas de acabar con todo, problemas de memoria, etc. Una serie de pensamientos desagradables se apoderan de su mente (pensamientos como “no valgo para nada”, “soy un inútil”, “esta vida no tiene sentido”, “nadie me quiere”, etc.).
Esta serie de pensamientos y las sensaciones que se apoderan de la persona, comienzan a dominar su vida y, la persona, al sentirse tan mal, comienza a dejar de hacer cosas, lo cual empeora la situación.
Si conoces a alguna persona que esté pasando por este duro problema, o tú mismo te encuentras en esta situación, no dudes en ponerte en contacto con un psicólogo, mi consejo es que, a ser posible, sea cognitivo-conductual, para tratar de poner fin a esta situación lo antes posible. Recuerda que estos problemas, si son tratados a tiempo, no van a más, pero si los dejamos van creciendo y cada vez es más difícil salir de ellos.